Educación ‘STEM’ de Referencia Mundial, En Todos los Barrios: Conversación con Héctor Martínez, Gimnasio Moderno de Bogotá

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Alcanzar metodologías efectivas y de alto impacto en la educación para la innovación y las necesidades a futuro de América Latina es una ardua tarea. Implica familiaridad con el conocimiento de punta y las formas que los referentes de punta encuentran para incrementar la efectividad de sus lecciones, así como la calidad de la experiencia interactiva. Implica también familiaridad con los contextos locales, limitaciones y desafíos a la hora de transferir conocimiento y pasión por la creación de nuevas ideas.

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Es por esta razón que profesionales con pies en ambos mundos, y un interés genuino por avanzar la conversación sobre cómo educar en competencias futuras, se convierten en actores clave en la gestación y ejecución de iniciativas con impacto.

Héctor Martínez, Catalán de nacimiento, es profesor del Gimnasio Moderno en Colombia, una de las instituciones de educación básica más reconocida en Colombia. Héctor hace parte del equipo STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) del Moderno y participa en varias iniciativas a nivel nacional e internacional.

Héctor concedió una entrevista especial a LMSPulse para hablar de su recorrido, sus “fracasos” y las oportunidades que se abren para la educación STEM incluyente en América Latina.

Corazón atrapado

Para empezar, cuéntanos acerca de tu trayectoria. ¿Cómo empezó tu interés en STEM?

Hola, muchas gracias por la invitación.

Soy trabajador social de formación. Pero desde que empecé a trabajar en educación, en el 2012, me interesó el tema de robótica y programación para niños, así como formar a maestros y elaborar proyectos con colegios en este ámbito.

Llegué a Colombia en el 2016 para hacer un voluntariado en estos temas, centrado en centros de reclusión juvenil. Más adelante me radiqué en Colombia. Decidí abrir mi propio emprendimiento, una academia de robótica y programación para niñas y niños, haciendo lo mismo que hacía en España pero acá en Colombia.

Desgraciadamente llegó la pandemia. Los colegios empezaron a priorizar presupuestos para otras cosas, y tuve que decidir qué hacía con mi empresa. Tomé la decisión de cerrar. Luego surgió la oportunidad de ser parte de la planta de profesores del Gimnasio Moderno, que justamente se encontraba en un proceso de innovación curricular donde las materias STEM empezarían a cobrar más importancia.

Jugando como robots

¿Por qué robótica? ¿Tiene la enseñanza de temas como robótica y programación ventajas pedagógicas?

Sin ninguna duda. Yo venía de la educación informal, también llamada educación en el tiempo libre, que al final tiene mucho que ver con la educación en valores y el aprender haciendo. Todo esto también se relaciona con el juego y actividades de recreación.

Cuando tú planteas una actividad de robótica o de programar videojuegos, estas tienen muchas similitudes con esto, porque te puedo enseñar matemáticas, geometría, lógica y otros temas bajo un enfoque lúdico. Al final estamos creando robots, y ¿a quién no le gustaría unir piezas de lego o piezas metálicas con ruedas y motores y que cuando le des una orden en el ordenador se mueva como tú le has dicho?

Entonces para mí es muy gratificante ver que puedo, sin ser un experto en matemáticas, enseñar de otras maneras, para que los estudiantes lo relacionen con la práctica. Porque no se va a un mercado y nos dicen “3² + 5² es el total de su compra”. Se tiene que aprender a manejar números, ciencias y arte pero todo contextualizado a la vida diaria. 

Entonces, ¿cómo mantener principios lúdicos, de tiempo libre y ocio dentro de un currículo estandarizado?

Yo menciono robótica porque es lo que tengo a mano y es en lo que llevo más años trabajando. En la robótica es muy evidente que tienes que trabajar en equipo. Imagina cuántos salones de clases en el mundo te permiten trabajar con un robot por estudiante. Primero por temas económicos, pero así cuenten con los recursos, yo nunca he visto un profesor que lo haga. ¿Por qué? Porque no hay un ingeniero que trabaje solo en el mundo. 

Entonces ya puedes identificar una de las habilidades blandas del trabajo en equipo: Acepta tu rol, tu potencial y tus fortalezas, pero dentro de tu equipo.

La semana pasada empezamos con nuestros talleres. Le asigné un rol a cada estudiante y al cabo de 3 o 4 minutos los intercambio. Cuando hayan pasado 3 clases, yo no tengo que decir que se intercambien los roles, ya estoy seguro de que ellos decidirán el rol que quieren desempeñar en su equipo a cada momento.

Colaboración y redes ‘STEMIE

¿Nos puedes describir un poco tu trabajo en STEM en el Gimnasio Moderno? ¿Y qué relación tiene frente a iniciativas como la de Claire Evans y Yo Invento?

Respeto el trabajo de Claire y sus metodologías. Pero yo soy poco académico. Entre otras cosas, no he acabado ninguna carrera universitaria. Entonces huyo de la academia, pero creo que soy el ejemplo real de que las habilidades a veces importan más que los contenidos.

Para mí STEAM o STEMIE, más que si tiene que llevar una “A” porque involucra el arte o una “IE” porque involucra innovación y emprendimiento, lo que me interesa es lo que me enseñan las matemáticas, ciencia y tecnología.

STEM es poner todos los conocimientos en una coctelera, mezclarlos y ver que salga algo interesante.

Dentro del Gimnasio Moderno, el equipo de maestros tiene que plantear un problema al grupo de estudiantes y a partir de ahí los estudiantes, con talleres que se proponen en las diferentes áreas de tecnología, ciencias o matemáticas, crean un proyecto que llegue a solucionar ese problema.

Antes de ingresar como profesor,  en el primer semestre los chicos empezaron a trabajar en temas de polución. Yo tenía muchas ganas de enseñarle a los chicos temas de Big Data y análisis de datos y cómo es nuestro día a día. Entonces conozco una aplicación sencilla para programar, que nos permite seleccionar datos de la calidad del aire alrededor del mundo y luego poner esos datos en una hoja de excel, analizarlos y sacar conclusiones.

Entonces a los muchachos se les planteó la pregunta problema: ¿Cómo podemos dar a conocer la calidad de aire de Bogotá y del mundo a la comunidad de nuestro colegio, y tomar decisiones según una aplicación de celular? 

Para mí eso es aprender a programar, hacer un análisis de los datos y luego ponerlos en una aplicación y sacar conclusiones. Es decir, reunir estos conocimientos para sacar un proyecto. 

Y en cuanto a garantizar que estas experiencias cumplan con estándares y competencias…

Ese es el dilema actual de la educación. Colombia no tiene un currículum definido en tecnología para la educación básica. Y considero que son de esas cosas que uno tiene que tener en cuenta. Por otro lado, en el colegio, creo que puede ser beneficioso desarrollar otro tipo de habilidades que tarde o temprano les van a ayudar a los chicos. Realmente quería educar a jóvenes de manera crítica y que fuesen socialmente responsables, y eso sí lo vamos a tener, pero al final la educación es de esas semillas que no crecen el mismo año. 

Si los chicos van a tener buenos resultados en el ICFES o la prueba de estado correspondiente, quiero pensar que sí, si eso es posible medirlo. Yo no sé cómo se mide, pero seguramente sí tenga una implicación. Al final todos tenemos claro que las habilidades son interesantes e importantes, ahora más que nunca. 

Es decir que tu metodología de juego es compatible con los altos estándares que busca el Gimnasio.

Sí, claro. Uno de los cuatro pilares en los que se basa el colegio se llama la escuela activa: Salir de las paredes de una clase mientras se aprende ciencias, dejar de rellenar formatos y ver cómo la educación aplica a la vida diaria. 

¿Cuál es tu opinión respecto a la implementación en el Gimnasio Moderno, y su contraste con la educación en tecnología e innovación en Colombia?

No es secreto que el Gimnasio Moderno es un colegio élite, al que van 900 estudiantes. Mientras que un gran número de colegios en Colombia son rurales. Atienden a millones sin acceso a internet o sala de cómputo.

Siempre que puedo colaboro con Computadores para Educar, haciendo talleres cuando se ofrece. En ellos me enfoco en herramientas que sean gratuitas o que funcionen fuera de línea. Me consta que Computadores para Educar tiene una biblioteca de recursos gratuitos y offline muy potente, con la que se pueda desarrollar todo tipo de actividades. Al final y como en todos lados, esto requiere de motivación y ganas de aprender.

Yo soy de esos profes que dejan actividades prácticas durante las vacaciones, acerca de cómo aprender un nuevo software. Y seguro que así no tenga un computador para programar, al estudiante se le puede ocurrir la manera de aprender respecto a esto.

Entonces en una escuela rural, el profesor puede decirle a sus estudiantes que se tapen los ojos y se den instrucciones entre sí para que salgan de un laberinto. Este es un ejemplo de algo que se llama programación desconectada.

Creo que se están dando pasos agigantados en ese ámbito, además que cada vez más colegios distritales disponen de computadores. Lo importante es tener ganas de innovar y hacer cosas distintas. Y cito a Albert Einstein “Si quieres resultados distintos, haz cosas distintas”.

Escalando innovación en educación STEMIE

¿Cómo crees tú que un estudiante en cualquier contexto podría tener acceso a una fuente de motivación, en particular con temas de STEM?

Yo creo que lo primero es involucrarse en el proceso educativo de los estudiantes. Es decir que si tienen una pregunta, apoyarlo para que encuentre su respuesta y no se sienta solo en su investigación. Además considero que mi papel como docente, además de explicar conocimientos, lo importante es enseñar a ser buena persona, enseñar a que se puede vivir en este mundo. Más allá de saber por qué se enciende un bombillo. 

Si los conocimientos desde ya se igualan entre la relación del estudiante con el profesor, se ve una motivación por las dos partes.

Actualmente y a futuro, ¿Cuáles son proyectos e iniciativas en las que estás involucrado o sobre las quisieras que más personas se enteraran?

Hay un proyecto que me ilusiona, al que le tengo cariño y al que más le dedico tiempo porque es como mi hijo pequeño. Te contaba al principio que yo tenía una empresa y tuve que cerrarla. En esa empresa, una de las cosas que hice fue pura estrategia de marketing, bequé a un grupo de estudiantes de colegio de la localidad de San Cristóbal en Bogotá. Los chicos eran muy buenos, ganaban concursos de robótica en la ciudad. Pero no encontraban los recursos económicos para salir del país. Fue una oportunidad ya que yo les ofrecía mi equipo y mis conocimientos y si ellos ganaban el nombre de la empresa iba a ser reconocido. Y ahí se creó una sinergia muy interesante. 

Cuando cerré la empresa uno de estos estudiantes me llamó y me dijo que yo no podía cerrar la empresa y que si la cerraba que le pasara la idea. Me ofrecí a decirle cómo desarrollar la idea y lo apoyé.

Carlos, mi alumno que quiso seguir mi idea, creó el proyecto al que le tengo más cariño que se llama Tecno Ágora. Él no ha podido salir del país para representar a Colombia, pero ahora recibe ingresos de algo que aprendió en mi academia. 

Y es algo gratificante para mí, porque como decía yo enseño a estudiantes a ser buenas personas y a que se ganen la vida, y creo que Carlos es el ejemplo claro de que nuestras habilidades importan.

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