John Whitmer te Invita a Diseñar tus Cursos Basado en Analítica

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“Dr. John”, como lo conocen en Blackboard, regresó a la comunidad Moodle por unos minutos, para confrontarnos un poco con sus preguntas. La primera de ellas:

“No voy a hacer que me lo digan en voz alta, pero, ¿cuántos de sus cursos no utilizan la funcionalidad completa que ofrece su LMS?”

A pesar de las mejoras y la competencia entre los servicios, Whitmer es testigo del porcentaje de usuarios que ven a Moodle, Moodlerooms o Blackboard como un sistema para almacenar PDFs y diapositivas, y no mucho más. Es una situación de la que él ha sido testigo por años, casi dolorosamente. En el sector de educación superior, principal objeto de investigación de Whitmer, la mayoría de los cursos subidos a una LMS son hechos a la ligera, como si los instructores obviaran, o desconfiaran tal vez, del sistema y sus funciones. Pero Whitmer también siente un sentido de responsabilidad. De cierto modo, él tiene la clave para lograr entre ellos un uso más efectivo de las capacidades de Moodle, o una LMS con iguales características. Su investigación puede informar tu diseño de cursos.

“Estamos poniendo tanto tiempo y dinero en estos sistemas. Y sabemos que están registrando en detalle las transacciones e interacciones que los profesores y los estudiantes tienen con estos sistemas. ¿No sería bueno que pudiéramos descifrar esos datos en algo útil y significativo, para así tener una mejor idea de lo que los estudiantes hicieron, si sus esfuerzos valieron la pena y cómo podemos ayudarlos a mejorar?”

Su presentación en Nueva Orleans es una actualización de la investigación que ha realizado en los últimos años, tratando de responder a estas preocupaciones. Sus investigaciones no sólo buscan facilitar un mejor uso de los datos disponibles, sino también el empoderamiento de los educadores mediante evidencia de los resultados. Implementar revisiones a partir de analítica en educación superior, de una manera semejante a como una empresa revisa sus estados de resultados mensual o trimestralmente, debería ser una práctica más común. Moodle y LMS comparables están listos para apoyar esta nueva práctica.

Hay varias ventajas en utilizar los registros que generan los LMS en vez de encuestas, que requieren esfuerzos y gastos adicionales, y además ofrecen resultados menos representativos. Es igual de importante entender cómo se comportan aquellas personas que no están dispuestas a responder encuestas. En el caso de Blackboard, las encuestas difícilmente habrían provisto información sobre los 1.2 millones estudiantes en más de 34,000 cursos enseñados en 788 instituciones. Una muestra impresionante que tal vez sólo Moodle podría comparar. Pero si bien este conjunto de datos masivo ofrece mayor confiabilidad estadística, encontrar resultados positivos con claridad es un desafío completamente distinto Uno de los principales hallazgos fue que una hora más de uso del LMS aporta en promedio menos del 1% de la calificación final.

En todo caso, Whitmer esperaba un resultado similar, dado que previas investigaciones reportaban un 53% de uso del LMS de carácter “suplementario” entre educadores. Al pasar a las formas en que el uso del LMS tiene un efecto en resultados educativos, la necesidad de crear categorías de uso para entender mejor el 47% restante se hizo evidente. Los diferentes grupos le permitieron seguir más de cerca las circunstancias en las que el uso de LMS está asociado con rendimiento. Whitmer también consideró importante investigar el patrón de uso de actividades específicas dentro de los grupos. Siendo pragmáticos, conviene no descartar de antemano la posibilidad de que un uso más profundo de las funciones de Moodle no sea necesario para lograr un alto nivel de desempeño académico. Se definieron cinco categorías de uso.

  • Uso Suplementario (53% de los cursos de la muestra): Baja interacción, uso de LMS casi siempre limitado a descargar contenidos del curso.
  • Uso Complementario (24%): En una sola vía (docente a estudiantes). El contenido del curso es el enfoque principal, pero otras actividades son usadas de acuerdo a las preferencias particulares de cada educador.
  • Uso Social (11%): El intercambio de mensajes se vuelve más significativo, quedando en segundo lugar respecto al contenido del curso. En este punto, parece haber otro hallazgo: una correlación entre el aprovechamiento del LMS y el tamaño de la clase.
  • Uso Evaluativo (10%): Las actividades de evaluación ganan prominencia, incluso sobre el contenido del curso.
  • Uso Holístico (2%): Incremento de la prominencia de actividades de todo tipo. Usos evaluativos superan acceso a contenidos del curso. No obstante, en este nivel la muestra podría ser demasiado pequeña para sacar conclusiones.

Whitmer admite que la investigación plantea más preguntas de las que responde. En particular, la idea de personalización, como un caso particular de un nivel holístico de uso de LMS, merece una pausa. Para terminar, Whitmer retoma su pregunta inicial. Sugiere que antes de comprometer aún más recursos en miras de conseguir un mayor aprovechamiento del LMS institucional, primero debemos asegurarnos que tenga sentido hacerlo. Un nivel de uso holístico puede no adaptarse a todos los casos, ni debe entenderse como el ideal en toda circunstancia.

Como conclusión final, “El tiempo de uso del LMS no es un buen estimador para el esfuerzo”, advierte Whitmer de manera concluyente. Empujar a los usuarios a pasar más tiempo en un LMS no sólo podría ser desgastante, sino contraproducente. Podría anular la posiblidad de una relación más orgánica con la materia, y podría entrar en conflicto con prácticas asociadas a la personalización.