Conflicto en el Corazón de los Estándares Web, ¿Amenaza a Moodle y Sistemas Abiertos?

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The EME Debacle: A Moodler’s Perspective. Open Source News Roundup | Conflicto en el Corazón de los Estándares Web, ¿Amenaza a Sistemas Abiertos?
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WIRIS

El Consorcio World Wide Web (W3C), que aglutina organizaciones tecnológicas con y sin ánimo de lucro para establecer los estándares del internet, publicó las especificaciones para la Extensión de Medios Encriptados (EME) y emitió su recomendación como estándar a ser adoptado por navegadores y productores de contenido. De acuerdo con W3C, EME permitirá la reproducción de contenidos asegurados con métodos de encriptado de manera generalizada, y constará de cuatro componentes básicos: un mecanismo de protección del contenido, módulos para aplicar y retirar la protección, proveedores o servidores de licencias, y paquetes de distribución. Si bien esto le permite a EME múltiples aplicaciones, la más evidente y controversial es la “Gestión de Derechos Digitales” (DRM) mediante las cuales las opciones de acceder, consumir y compartir contenido pueden ser restringidas a usuarios o dispositivos con el respectivo permiso.

Desde que EME empezó a ser discutida, en 2013, la Fundación Frontera Electrónica (EFF), miembro de la W3C, expresó su oposición, y eventualmente su decepción. Según EFF, EME va en contra de los principios de un “internet libre y abierto”, incluyendo accesibilidad, interoperabildad e innovación. Pero por encima de todo, EME atacaría el control de la información en manos del individuo. Desde la aparición de prácticas asociadas a DRM, su historia ha incluido varias anécdotas en donde las restricciones impuestas a contenidos digitales han conducido a problemas, prácticas ilegales por parte de las compañías, y casos de vulnerabilidades explotadas por software malicioso.

Un caso radical en uso de DRM podría permitir a las corporaciones establecer límites excesivos en los usos específicos de contenidos y aplicaciones por parte del usuario, al punto de poner en duda el significado de titularidad. Contratos basados en licencias podrían condicionar funciones críticas para el consumo de contenidos digitales, al punto de impedirlo en cualquier ocasión futura.  Suena como un caso ficticio y descabellado, si la vida real no hubiera ofrecido un ejemplo preciso. En octubre del año pasado, la compañía de equipos agrícolas John Deere ocupó titulares cuando se encontró que las licencias de usuarios habían empezado a incluir prohibiciones a la reparación o modificación del software incluido en sus tractores, a pesar de ser propiedad de sus dueños. Las ramificaciones tecnológicas, filosóficas y legales continúan, dándonos a conocer términos como “doctrina de uso razonable”, “derecho a reparar” o “hackeo de tractores”.

Entre tanto, la EFF reiteraba su posición. Pero ahora añadía a sus quejas dudas sobre el proceso de toma de decisiones al interior de la W3C. Argumentaba que el apoyo de organizaciones como la FSF, la OSI y WHATWG fue ignorado con demasiada facilidad. W3C respondió defendiendo la transparencia de sus procesos, argumentando que “las preocupaciones, la ira y los desacuerdos” eran parte de los “inevitables conflictos” originados por la necesidad de “acomodar apropiadamente usos comerciales del internet”. W3C enfatizó que técnicamente, EME no equivale a DRM o su imposición, sino que corresponde a un estándar cuya recomendación fue resultado de un proceso democrático.

Denunciando que una minoría de proponentes de EME logró imponer su voluntad en W3C, EFF tomó la decisión de renunciar al Consorcio. En esta ocasión, Tim Berners-Lee tomó la vocería de W3C. Inventor del sistema World Wide Web, y reconocido promotor de la neutralidad y apertura del internet, Berners-Lee defendió la medida, basado en que los usos comerciales del internet son una realidad, así como lo son las leyes de derecho de autor y propiedad intelectual. De acuerdo con su argumento, dado que las prácticas DRM existen es mejor para los usuarios que estas tengan lugar dentro de un estándar general, es decir EME. De lo contrario, cada proveedor de contenido estaría obligado a crear sus propias tecnologías. Pero en la posición de EFF, EME facilita la aplicación de DRM. A modo personal, Berners-Lee se ha pronunciado en contra de las prácticas de DRM, pero ha enfatizado que estas no representan la posición de W3C. Como Director del W3C, declaró DRM como un asunto legal fuera del dominio del Consorcio. Por lo tanto, cualquier objeción a EME que empleara DRM como argumento sería desestimada.

El desenlace de un complejo tema alrededor de estándares digitales como este tomará tiempo en materializarse, y ser entendido por el público. Dependerá del contraste entre el ejercicio de preferencias por parte de los usuarios, y la viabilidad económica de las corporaciones. Pero las desigualdades de poder pueden afectar su justicia. Si se salen con la suya, los usuarios podrían obtener habilidades ilimitadas para consumir y compartir contenidos, sin asumir los costos de producción y distribución. Sin perjuicio de que a la fecha no exista evidencia inequívoca de que la piratería afecte la sosteniblidad ni la rentabilidad de las corporaciones. Por otro lado, exceso de poder corporativo permitiría a las empresas mayor libertad en su búsqueda de dominio, comprometiendo las opciones del consumidor. Y este caso sí existen antecedentes, prácticamente en cada caso de introducción de una nueva tecnología.

En Moodle, un movimiento activo y persistente de promoción de principios de apertura tecnológica y en contenidos parece limitar las consecuencias del debate, al menos por ahora. Cuando otros LMS empezaron a aparecer después de Moodle, éste y otros sistemas de código abierto se mantuvieron actualizados y competitivos, y así han permanecido hasta nuestros días. No obstante, esto no significa que el software libre exista gracias a una racionalidad pura y directamente económica. Es razonable pensar que la existencia del software libre se debe al menos en parte a principios e ideologías más que a motivaciones financieras. Y si este es el caso, usuarios y defensores de Moodle y otros sistemas abiertos tenemos la responsabilidad de establecer posiciones informadas frente a los nuevos desarrollos.